¿Tú seguirías?

Una enfermedad te da algo que nadie pide -pero que siempre es necesario- tiempo para pensar. Y pensar, de verdad, sin el ruido de lo urgente, puede ser bastante incómodo.

Dejé el trabajo. No fue una decisión valiente — fue una necesidad. Y en ese paréntesis involuntario me encontré con una pregunta que llevaba años ignorando: ¿en qué estoy gastando mi vida?

La respuesta no me gustó demasiado.

Había dedicado años a proyectos que funcionaban, que cumplían, que quedaban bien en un currículum. Pero que no eran míos. Y hay una diferencia enorme entre hacer algo bien y hacer algo tuyo.

La perfumería siempre había estado ahí, en segundo plano, como esas cosas que uno ama sin atreverse a tomarlas en serio. Durante la recuperación empecé a formular, a estudiar ingredientes, a entender por qué ciertas fragancias cambian el ánimo de una habitación — y de quien la habita. Y no podía parar.

Así empezó Marboré Atelier. Sin gran plan. Con bastantes dudas. Y con la certeza, al menos, de que esta vez el proyecto era mío.

Lo que me trajo hasta aquí no ha terminado del todo. Sé que habrá una segunda parte. Pero algo ha cambiado: ya no le tengo el mismo miedo. Tener algo propio que defender, algo que te importa de verdad, te da una perspectiva distinta ante casi todo.

¿Tú seguirías? Yo decidí que sí. Aunque todavía algunos días me lo sigo preguntando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *